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Ephemerides Mariologicae
51 (octubre-diciembre 2001) 489-507
Pedro Aliaga Asensio, OSST 1 |
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La fiesta del Santo Nombre de María, una de las fiestas marianas menores, nacida en el siglo XVI, no ha contado hasta el presente con un estudio histórico suficiente. Las escasas menciones existentes, dispersas en las más dispares obras litúrgicas y marianas, recogen noticias muy escuetas, sin que nadie haya abordado de forma sistemática el estudio de su itinerario en la historia de la liturgia. No es fácil, ya que a pesar de ser una fiesta moderna, ha sufrido numerosos vapuleos en cuanto a fecha, tanto en los calendarios particulares como en el universal. Sin embargo, su interés es grande, por reflejar un ambiente devocional mariana muy concreto, ligado a importantes acontecimientos en la historia de la Iglesia.
1. LA
FIESTA DEL NOMBRE DE MARIA EN LA HISTORIA Dado el particular relieve que alcanza san Bernardo en la historia de la piedad mariana, es digno de notarse, par las resonancias que alcanza en la posterioridad, un texto de sus homilías, de especial belleza estilística y lirismo, que sería uno de los párrafo más difundidos del Melífluo: Y el nombre de la Virgen era María. Digamos también, acerca de este nombre, que significa estrella de la mar, y se adapta a la Virgen Madre con la mayor proporción (Hom. 2 sobre Missus est: PL 183, 61). La reflexión y alabanzas al Nombre de María van en un crecimiento paralelo al incremento del papel de María en el horizonte devocional del pueblo cristiano, con un claro reflejo en las obras de santa Brígida de Suecia y de Dionisio el Cartujano, e incidiendo cada vez más en aspectos maravillosos y mistéricos de este Nombre, convicción que sería formulada más tarde, y a la luz de cuanto se llevaba dicho en la Iglesia, par san Lorenzo de Brindisi, colocando el nombre de María a la altura de los nombres de Jesús y de Juan el Bautista, esto es, en cuanto a nombre revelado por Dios y con un significado arcana a desentrañar 3. Por una parte, se debe notar el nacimiento de la fiesta del Nombre de Jesús en el siglo XIV. El antecedente más remota que encontramos es una misa del Nombre de Jesús en un misal de Essen, datado en dicho siglo. Esta devoción se incrementa extraordinariamente, merced a la labor de san Bernardino de Siena (1380-1444), a sus predicaciones populares, propagación de cuadros y rótulos, y a la erección de iglesias y cofradías bajo este título, cuyo precedente más antiguo se sitúa en Volterra (1433). El primer calendario particular que celebra esta fiesta fue Camaiore, que por acuerdo del ayuntamiento, comenzó a celebrarla en 1528, en fecha del 1 de junio. En 1530, Clemente VII concedía la fiesta a la Orden franciscana, y en 1721 Inocencio XIII la extendió a la Iglesia universal. Par otra parte, la fiesta del Nombre de Maráa nace en relación indudable con una de las fiestas marianas mayores, la de la Natividad de María (8 de septiembre) , cuyos principales hitos se encuentran en el siglo V (en que nace en ambiente oriental), siglo VII (en que llega a Occidente) y siglo XIII, momenta en que se puede hablar de la total universalidad de esta fiesta. Como veremos en el desarrollo del íter histórico de la fiesta del Nombre de María, en su relación con la Octava de la Natividad, baste decir que el primer y solemne testimonio de esta práctica litúrgica (de la celebración de la Octava) se encuentra en la disposición de Inocencio IV (1243) en que se establece para la Iglesia romana con motivo de un voto hecho par el colegio cardenalicio en el conclave de 1241, cuando durante tres meses estuvieran prisioneros de Federico II.
Asentadas estas premisas, podemos comprender mejor el nacimiento de la
fiesta del Nombre de María en el siglo XVI, un
importante paso adelante en el culto mariano, que vive un momenta de
exaltación que se irá acentuando con la reacción ante la reforma
protestante, floreciendo más profusamente en la época barroca. Al tiempo
que se dilatan los horizontes del mundo teológico, artístico y espiritual,
cuyo modelo es el héroe, se creará una imagen de María cuyos
conceptos clave son la grandeza, eminencia, privilegios, excelencia,
prerrogativas, majestad y triunfo 4.
En este ambiente se va a desarrollar la propagación del culto al
Nombre de María. 1.2 El nacimiento de la fiesta del Santo Nombre de Maria: Cuenca, ¿1513-1588?
La fiesta del
Nombre de María nace indudablemente en Cuenca. Decir cuándo no es tan fácil
como se ha dicho hasta ahora. Algunos autores (Lambertini, Baumer,
Vermeersch) afirman que la primera concesión pontificia de esta fiesta fue
dada a Cuenca por bula de León X
en el año 1513. Sin embargo,
nadie da noticias exactas de dicha concesión, y la bula de Sixto V
(1587) de la que hablaremos después, no la cita, habiendo motivos más que
fundados para sospechar que se trata de una noticia falsa (mientras no se
demuestre lo contrario). Otros
argumentos que nos mueven a pensar esta eventualidad es la poca necesidad,
por no decir ninguna, de recurrir a Roma en 1513 para celebrar una fiesta
tan localizada (reducida a una sola capilIa de la ciudad conquense) y el
probable gusto por aducir motivos de peso en posteriores peticiones, citando
un documento datado antes del fatídico "Sacco di Roma",
que, ante la dificultad para ser contrastado, podría ser un caso más de lo
socorrido del argumento para pedir gracias que, según el que elevaba las
preces, ya habían sido concedidas por Roma. Sin embargo, no demos demasiada importancia a esta anécdota. La fiesta del Nombre de María se celebraba en Cuenca con anterioridad a la promulgación del Misal Romano de San Pio V (1570), cuyas normas.debía ser aplicadas a rajatabla en toda la Iglesia. Para que en Cuenca pudieran seguir celebrando la fiesta del Nombre de María era necesario pedir indulto a la Sede Apostólica.
En 1587, un canónigo de Cuenca, Juan del Pozo Palomino, pidió y
obtuvo de Sixto V dicha
concesión, mediante letras apostólicas emanadas por el cardenal Pedro Deza,
del título de Santa Prisca, fechadas en 17 de enero de 1587, previa
autorización del papa vive vocis oraculo
5.
De dicho documento se colige que la fiesta se celebraba solamente en
una capilla de Cuenca, dedicada a la Virgen María, dotada de un censo anual,
en la que, con gran devoción y solemnidad, se celebraba la fiesta del
Nombre de María. en la octava de su Natividad (o sea, el 15 de septiembre). Tras el decreta del Concilio y del papa Pio V, dicha
fiesta tuvo que ser reducida a una conmemoración. La petición es la de
parler volver a celebrar la fiesta con oficio propio:
Sixto V accedió, con tal de que se celebrara el 17 de septiembre, concediendo
además el rito doble.
Un año más tarde se pidió una segunda gracia al Papa: la extensión de la fiesta a toda la diócesis de Cuenca, que
Sixto V acogió de buen grado, aprobando la concesión en fecha 10 de julio de
1588 6. La fiesta del Nombre de María, en 1588, estaba pues concedida a toda la diócesis de Cuenca. Nace como fiesta ligada a la Natividad de la Virgen, de gran. tradición en la diócesis, misterio al que se encuentra dedicada su Iglesia Catedral. Como tal, se celebraba el 15 de septiembre; pero al haberse dado por Pio V a dicho día el rango de rito doble, con conmemoración, Sixto V prefirió adjudicarle otro día (el 17), reservando el 15 para la octava, según el calendario universal, y según el uso extendido a toda la Iglesia desde 1243. 1.3
San Simón de Rojas, Apóstol
del Nombre de María, El
trinitario san Simón de Rojas (1552-1624) es el principal propagador de la
devoción al Nombre de María y el personaje clave al que se debe la extensión
de su fiesta que, hasta su intervención, había quedado reducida a Cuenca.
El antecedente conquense es importantísimo para explicar este
episodio, aunque haya sido olvidado por los biógrafos del Santo. Simón de Rojas fue superior del convento de trinitarios de
Cuenca desde finales de 1591 hasta 1594 (en que pasó a ser superior de
Ciudad Rodrigo). Es decir:
durante su estancia en Cuenca conoció y celebró la fiesta del
Nombre de María, que fue su principal devoción mariana.
Para la consecución de su deseo de extender esta fiesta, hay que
tener en cuenta su acción en la Corte de los Austrias, que comienza en
1601, en que Simón de Rojas empezó a tratar con Felipe III
y su esposa, Margarita de Austria, en amistad que durará hasta la muerte de
los monarcas.
En 1611 tiene lugar el episodio, sobradamente documentado, que va a
dar lugar a la extensión de la fiesta del Nombre de María y a la fundación
de la Real Congregación de Esclavos del Dulce Nombre de María, las dos
obras que perpetúan el afán de San Simón de Rojas en este sentido:
El 22 de septiembre de 1611, la reina Margarita de Austria daba a luz
en El Escorial al infante don Alfonso el Caro. A consecuencia del parto, la
Reina moriría allí mismo el día 3 de octubre. A causa de las hemorragias,
la Reina cayó en un coma profundo, del que no se despertaba. Felipe III,
seguro de la proximidad de la muerte de su esposa, y preocupado porque no
salía del coma para poder recibir los sacramentos, mandó llamar al P.
Rojas, que se encontraba en Madrid, el cual se apresuró a acudir a El
Escorial. Entrando en la cámara
de la Reina, éste le dirigió su saludo habitual:
Ave Maria, Senora; al
momento, la Reina volvió en sí, y le respondío: Gratia plena, Padre
Rojas, pudiendo confesar y comulgar, volviendo a entrar en coma y
muriendo poco después 7. Felipe III, conmovido par el hecho, dijo al Padre Rojas que le pidiera la merced que quisiera, en pago al servicio realizado: éste pidió que se tramitara en Roma la extensión de la fiesta del Dulce Nombre de María. Unida a esta petición, hiza una segunda: la de tener su vista bueno para fundar en Madrid la Real Congregación del Dulce Nombre de María. Para ambas cosas obtuvo el beneplacito del Rey: aunque tras pocos días (el 21 de noviembre, para ser exactos) se fundo en Madrid dicha Real Congregación (en la que se asentaron por Congregante todos y cada uno de los componentes de la Familia Real), San Simón de Rojas no vería cumplido su deseo de la extensión de la fiesta del Nombre de María hasta 1622, en que se materializó bajo el reinado de Felipe IV.
Parece oportuno que, antes de continuar con el íter histórico de la
fiesta, hagamos mención de la propagación de la devoción del Nombre de
María que hizo el Santo Rojas, al menos en sus aspectos más famosos. Su
obra más perdurable, en este sentido, fue la fundación de la Congregación
(1611), cofradía mariana de tipo esclavista (una de las primeras en su género)
que se extendió dentro y fuera
de los conventos de la Orden Trinitaria, en España y Portugal, y aún en la
América española, cuyo principal objeto fue el culto al Nombre de María 8, al que se añadió en 1618 (a instancias del
Fundador) una finalidad caritativo social. Esta Congregación se difundió
después por Flandres, Países Bajos, Francia y el Imperio, merced a la obra
del agustino Bartolomé de los Ríos, discípulo del Santo Rojas, autor de
la monumental Hierarchia Mariana. La devoción al Nombre de María
pasó también a la Congregación de la Virgen del Carmen, fundada por el
carmelita Miguel de la Fuente (1573-1625), amigo íntimo de San Simón.
La devoción al Nombre de María se materializó, en el caso de San
Simón, en 1as palabras Ave Maria. Éste era su saluda habitual, las
primeras palabras de cada conversación, prédicas, cartas y otros escritos,
su firma y la jaculatoria que propagó por doquier, por medio de tarjetones
y rótulos, impresos a su costa por millares, para ser colocados a la
entrada de las casas, alcanzando sus envíos no sólo a toda España, sino a
Francia, Inglaterra y el Imperio. En Madrid, baste decir que tenía a un
religioso lego empleado exclusivamente a este menester, extendiéndose esta
costumbre por toda España, como es ostensible todavía hoy. Es fácil
intuir la influencia del Padre Rojas en la publicación de la obra del P.
Antonio Navarro (Predicador general de la Provincia de Castilla) titulada Abecedario
virginal y excelencias del Santísimo Nombre de María, editado en
Madrid en 1604; como su título indica, es un diccionario en que se recogen
228 nombres o títulos marianos, privilegiándose entre todos el Nombre de
María, jugando (muy al gusto de la época) con números y letras. Su función
(asegura el aurar) es servir a los predicadores que deben tomar el nombre de
María como tema de predicación. Para ello trae abundantes citaciones bíblicas
y patrísticas, constituyendo un rico material para el púlpito y una
curiosa obra literaria que muestra una devoción en pleno desarrollo,
doctrinal y afectivo.
Volviendo a la fiesta, san Simón de Rojas va a lograr, en los
primeros años del reinado de Felipe IV,
la extensión de la fiesta del Nombre de María para la diócesis de Toledo
y para la Provincia de Castilla de los trinitarios. Consejero del nuevo Rey,
y confesor de la reina Isabel de Borbón desde el 18 de diciembre de 1621,
el Santo aprovechó su posición privilegiada dentro de la Corte de Madrid
para conseguir de Roma la consecución de su proyecto.
El 4 de noviembre de 1621 partió de Madrid hacia Roma el Conde de
Monterrey, en misión de embajador extraordinario de Felipe IV
ante Gregorio XV, con
el fin de besarle la mano, esto es, de prestarle homenaje de
obediencia en nombre del Rey. El
Conde de Monterrey y de Fuentes, don Manuel de Fonseca y Zúñiga, era íntimo
amigo y confidente de San Simón de Rojas;
mayor aún, si cabe, era la amistad que unía al Santo con la mujer
de éste, dona Leonor María de Guzmán, que había escogido al Padre Rojas
par su confesor, sintiendo una viva y encendida devoción por él.
El envío del Conde de Monterrey fue entendido por San Simón de
Rojas como la ocasión propicia para pedir a Gregorio XV
la extensión de la fiesta del Nombre de María.
Tras precisas indicaciones al respecto, con el visto bueno del Rey,
el Conde, al ser recibido en solemne audiencia por el Papa, le pidió la
concesión de la fiesta del Nombre de María para los trinitarios de la
Provincia de Castilla y para la diócesis de Toledo, a lo cual accedió el
Papa vivae vocis oraculum en Frascati, a 31 de mayo de 1622.
Cinco días más tarde (5 de junio de 1622) se emanaba el Decreto
correspondiente, por el cardenal Gaspar Borgia, del título de Santa Cruz en
Jerusalén, por el que se concedía dicha fiesta, con oficio doble, tal y
como se usaba en Cuenca 9.
El Conde de Monterrey, animado con el éxito de su petición, antes
de despedirse definitivamente de Gregorio XV,
en su viaje de vuelta a España, pidió al Papa concediera a los trinitarios
de todas las provincias de España que todos los sábados pudiesen rezar el
oficio del Nombre de María, con rito semidoble y nueve lecciones,
exceptuando los tiempos de cuaresma y adviento.
El Papa volvió a condescender de viva voz, en 5 de enero de 1623, y
mandó emanar el consiguiente decreta,
que firmó el cardenal Ludovico Ludovisi, del título de Santa María en
Traspontina el día 7 de enero sucesivo 10.
La concesión fue celebrada por todo lo alto en España. El 17 de
septiembre de 1622 se dispusieron a celebrar por primera vez la fiesta del
Nombre de María en la diócesis de Toledo y en los conventos trinitarios de
Castilla. El Cardenal Arzobispo de Toledo, don Fernando de Austria (que había sido pupilo de San Simón de Rojas) mandó publicar la gracia en toda la Archidiócesis, y que se hiciesen demostraciones de alegría eclesiástica. El P. Francisco de Arcos, que se halló presente en la fiesta que se hizo en Toledo, cuenta que: No sé qual fue mayor alegría, la de Madrid, o la de Toledo (en ésta me hallé) y si la Corte tiene mucho con que aventajar las alegrías de otras partes, no pudo en todo llegar a lo que allí vimos: porque aviendo aquel gravísimo Cabildo estimado la gracia que Su Santidad le hizo estendiendo el privilegio que concedió a nuestra Religión Sagrada de Trinitarios, publicó la devocion... con la música estruendosamente dulce de sus campanas, la noche antes tuvo fuegos, y músicas, y el día Missa, y Sermón con la Magestad más gloriosa que en sus mayores fiestas acostumbra... a quien acompañaron las campanas de las Parrochias, que son muchas, y las de los Conventos, por que ninguno quería retirar su agradecimiento... Nuestro Convento... este día fue de todo; pues a todas horas se vio lleno de gente: dispúsose un rico altar, predicó enamorado nuestro venerable toledano el Maestro fray Joseph de Segovia, Secretario de avia sido del Padre Roxas 11. No menores fueron las demostraciones publicas de alegria que se tuvieron en Madrid: Viernes en la noche ardía Madrid en fuegos varios, vistosos y de ingeniosas máquinas; llenas estaban de luminarias las calles; en muchas partes se oían sonoras músicas de chirimías, tambores y clarines; respondían las campanas de todas las iglesias... amanecieron las puertas de las casas y cantones de las calles públicas, y postigos de las iglesias con estampas de Nuestra Señora, y rótulos de su salutación Ave María, causando en cuantos los oían y miravan tal consuelo... 12.
La fiesta en el Convento de 1a Trinidad de Madrid fue particularmente
lucida, con sermón a cargo del P. Manuel de Reynoso, que se imprimió a
instancias del Padre Rojas, dentro de un pequeño manual para uso de los
Congregantes del Ave María 13.
Los Reyes celebraron la fiesta en la capilla del Alcázar de Madrid,
y salieron a vísperas, acompañados de los principes, grandes, embajadores
y mayordomos. El 6 de septiembre de 1623, don Diego de Guzmán, Patriarca de las Indias, capellán y limosnero del Rey, dio licencia al Padre Rojas para que pudiera imprimirel oficio del Nombre de María, del que en breve tiempo se llegaron a hacer siete ediciones 14. Siendo a la sazón el Padre Rojas Provincial de la Provincia de Castilla, mandó que todos los terceros domingos de cada mes se predicaran sermones del Nombre de María en todos los conventos de la Provincia 15. 1.4 La fiesta del Nombre de María,
desde la muerte de San Simón de Rojas Tras
la muerte de San Simón de Rojas, la Marquesa de Monterrey, doña Leonor de
Guzmán, solicitó a través del Nuncio en España que se tramitase en Roma
una nueva extensión de la fiesta del Santo Nombre de María, para todas las
Provincias de la Orden Trinitaria, y para todas las diócesis de las Españas.
A pesar de que Giulio Sacchetti recomendó especialmente esta petición de
la Marquesa (¿quien podia negar alga a la hermana del todopoderoso
Conde-Duque de Olivares?) el 6 de enero de 1625 la Sagrada Congregación de
Ritos contestó negativamente a esta petición 16.
Estos no eran ya los tiempos del condescendiente Gregorio XV,
sino que Urbano VIII,
sobre el solio de San Pedro, no estaba dispuesto a erosionar los principios
de la reforma litúrgica de Trento con exenciones.
Puede sorprender que fuese el mismo Urbano VIII
quien accediese a la petición de los trinitarios, por el que se concedia el
rito doble de segunda clase a la fiesta del Nombre de María, tanto para la
Orden calzada como para la descalza. Sin duda alguna fue una concesión
dictada par la amistad que unía al papa Barberini con el P. Juan de la
Anunciación, Procurador General de los Descalzos, que fue quien hizo la
petición. Esta concesión se hizo mediante un decreto de la Congregación
de Ritos, fechado el 17 de noviembre de 1640 17. Varias
fueron las órdenes religiosas que se aprestaron a solicitar a la Santa Sede
la fiesta del Nombre de María. Antes
de 1670, lo habían pedido y obtenido:
los cistercienses españoles, que compusieron un oficio propio,
aprobado a instancias del Maestro fray Rafael de Oñate; los dominicos,
franciscanos, agustinos, carmelitas (que consiguieron el rango de rito doble
mayor), mercedarios, jesuitas y mínimos (que obtuvieron la facultad de
poder celebrar el oficio del Nombre de María todos los sábados del año) 18. Igualmente, varias diócesis de las Americas pidieron y obtuvieron la fiesta del Nombre de María entre 1622 y 1671: Lima, merced a la petición que hizo don Francisco de Valladolid, canónigo de su catedral; León en Nicaragua, a instancias del obispo trinitario fray Fernando Núñez (1633-39); Cartagena de Indias, gracias a los desvelos del también obispo trinitario fray Luís de Córdoba y Ronquillo (1630-40); fray Fernando Ramírez, obispo trinitario de Pánama (1642-52), fundó la fiesta en la Catedral que él mismo erigió; el secretario de san Simón de Rojas, fray Damián Lopez de Haro, introdujo la fiesta en Puerto Rico durante su pontificado (1644-48); fray Juan de Almoguera la implantó en Arequipa durante su mandata episcopal (1661-64), y en fin, fray Alonso de los Ríos y Guzmán la instauró en Santiago de Cuba durante su breve episcopado (1671-72), antes de ser trasladado a la sede de Ciudad Rodrigo 19.
Tendrían que pasar 46 años para que la petición de extensión de
la fiesta a toda España (que se hizo a Urbano VIII en 1625) fuera acogida
favorablemente por parte de la Santa Sede. Tras la elección de Clemente X
como Romano Pontífice, en el mes de enero de 1671 se presentó en Roma don
Pedro de Aragón, virrey de Nápoles, como embajador de Carlos II para
prestar homenaje de obediencia al nuevo Papa en nombre del Rey.
El Virrey presentó personalmente al Papa la petición de la reina
Mariana, de que se extendiera la fiesta del Nombre de María a todos los
reinos de Carlos II, de modo que su oficio se pudiese celebrar por ambos
cleros. Esta petición fue atendida favorablemente, emanándose el breve Praeclara,
en fecha de 26 de enero de 1671. El 7 de octubre del mismo año se firmaba
en Roma un nuevo breve, dirigido como el anterior a la reina Mariana, por el
que se concedía indulgencia plenaria a cuantas personas participaran en la
celebración de la misa en dicha fiesta del Nombre de María
20.
La llegada de Inocencio XI al trona de San Pedro, en 1676, iba a
resultar decisiva en el desarrollo de la fiesta del Nombre de María. El
papa Odescalchi, terciario de la Orden Trinitaria, conocía y vivía la
devoción al Nombre de María; bajo su pontificado, esta fiesta se extendería
a la Iglesia universal. Antes de llegar a dicho acto, queremos dejar
constancia de una actuación de este Pontífice, normativa para la fiesta
que nos ocupa:
En 1677 fueron presentadas por parte del Capítulo catedralicio de
Cosenza (Reino de Nápoles) algunas dudas sobre la aplicación de las
disposiciones de Clemente X respecto a la fiesta del Nombre de María. La
Sagrada Congregación de Ritos, mediante decreto fechado en 10 de julio de
1677, respondía en tres partes a los canónigos, diciéndoles, por una
parte, que no se podía obligar a los franciscanos a preferir el oficio del
Nombre de María sobre el de las Llagas de San Francisco, que recurría en
la misma fecha (17 de septiembre); por otra, se afirma que tanto el
arzobispo como los canónigos están obligados a recitar el oficio según el
propio rito al que están ligados; y en tercer lugar, se recuerda que en las
ferias y en los sábados de témporas en que coinciden fiestas de nueve
lecciones, se deben cantar dos misas en las catedrales, aconsejando que los
canónigos celebren la misa de la fiesta, y el arzobispo u obispo celebren
la misa propia de la feria con ornamentos morados 21.
Como es notorio, el objetivo principal del papa Inocencio XI fue
parar el avance de los turcos por Europa, logrando la nada fácil unión de
fuerzas del emperador Leopoldo I y de Juan III Sobieski de Polonia, que tuvo,
como logro más vistosa, la liberación de Viena, en fecha 12 de septiembre
de 1683. Fue en agradecimiento por esta victoria, que Inocencio XI se decidió
a extender a la Iglesia universal la fiesta del Nombre de María, como
reconocimiento a la protección de la Virgen sobre las tropas cristianas. El 25 de noviembre de 1683, Inocencio XI mandaba que dicha fiesta se celebrara en toda la Iglesia, pasándola al domingo dentro de la octava de la Natividad de la Virgen, con oficio y misa propia de rito doble mayor. Esta decisión, bien acogida por el pueblo cristiano, iba a suscitar diversas dificultades en la liturgia, de tipo práctico, que van a dar lugar a complicadas vicisitudes en la historia de esta fiesta. 1.5
La fiesta del Nombre de María,
desde su extensión a la Iglesia
Universal, Al año siguiente de dicha extensión, la Sagrada Congregación de Ritos debía afrontar tres consultas sobre la aplicación de esta decisión. Un decreto general, firmado el 17 de junio de 1684, daba respuesta a las tres consultas: par una parte, se afirmaba que debía dejarse de celebrar la fiesta del Nombre de María en la fecha del 17 de septiembre, a pesar de que se hubiera concedido por la Santa Sede anteriormente; que se debía considerar cesada la indulgencia concedida par Clemente X (en 1671) al día 17 de septiembre, y que para lucrarla en la nueva fecha era necesario pedir al Papa que la concediese; y en fin, se prohibía hacer uso de los textos de oficio y misa concedidos a España y a algunas órdenes religiosas con anterioridad a Inocencio XI, así como reimprimir dichos oficios 22.
El 23 de septiembre de 1684, un nuevo decreto general de la Congregación de
Ritos para quitar discrepancias y variedades de ritos en la recitación del
oficio, legislaba que en el día del Nombre de María no se hiciese
conmemoración de la Octava de la Natividad, y que en las segundas vísperas
de la Natividad, cuando esta fiesta ocurriese en sábado, no se haga
conmemoración del Nombre de María 23.
Dos actos de Inocencio XI contribuyeron a realzar su agradecimiento a
la Virgen por la victoria de Viena, a favor de la devoción que nos ocupa.
Uno de ellos rue la construcción de la Iglesia del Santo Nombre de
María en el Foro de Trajano, de Roma, encargada por el Papa al arquitecto
Mauro Fontana. Y el otro, la
erección de la archicofradía del Nombre de María en la iglesia de Santo
Stefano del Cacco, también en la Urbe.
Dicha erección tuvo lugar mediante el breve Cum nos, datado
en Santa María la Mayor, en 11 de mayo de 1689, enriqueciéndola con
grandes gracias y privilegios 24.
El pontificado de Inocencio XI es, sin duda alguna, el momento
culminante en la historia de la devoción al Nombre de María.
La reforma litúrgica de Benedicto XIV (1740-1758) estuvo a punto de
hacer desaparecer la fiesta que nos ocupa.
Este papa, uno de los más eruditos de la historia, especialmente
apasionado por la pureza de la liturgia, nombró en 1741 una comisión para
la reforma del breviario romano. Dicha comisión dedicó varios meses ala
discusión sobre las fiestas marianas, desde el invierno de 1741 basta la
primavera de 1742. Las fiestas
marianas menores del Calendario universal fueron objeto de vivas
discusiones: en los primeros años
del siglo XVIII su número había crecido notablemente, merced alas
actuaciones de Clemente XI (fiesta del Rosario, 1716) y Benedicto XIII (que
entre 1720 y 1727 había aumentado el elenco con las fiestas de las
Mercedes, Dolores, Carmen, Patrocinio, Desposorios, Loreto y expectación
del Parto). La mayor parte de
ellas tenían pocos defensores en la comisión de reforma.
Uno de los principios adoptados fue que las fiestas que coincidieran
en domingo debían ser transferidas a un día fijo: era el caso del Nombre
de María. Sin embargo, la
comisión concluyó con el parecer de que varias de estas fiestas podían
ser suprimidas definitivamente del calendario universal:
entre las condenadas a desaparecer estaba la del Nombre de María 25. Pero
nada de esto ocurrió: llegados
a 1747, Benedicto XIV manifestó explicitamente su insatisfacción con las
propuestas de la comisión, y se dedicó él mismo a trabajar en el proyecto
de reforma del breviario que, sin embargo, no logró concluir.
La fiesta del Nombre de María quedaba intacta después de un serio
intento de suprimirla.
El resto del siglo XVIII y XIX no aporta grandes novedades, salvo la
concesión de gracias e indulgencias a prácticas relacionadas con esta
fiesta. Así, hay que notar un
decreto de la Sagrada Congregación de Indulgencias (5 septiembre 1759), por
el cual Clemente XIII concedía varias gracias espirituales a la invocación
del Santo Nombre de María 26.
Notemos también, a este propósito, que los trinitarios habían
conseguido de Clemente XII un breve, datado en 7 de junio de 1738, por el
cual se otorgaba un Jubileo plenísimo (en términos de la epoca) por
el que se concedía indulgencia plenaria y remisión de todos los pecados a
aquellos fieles que visitasen una iglesia de la Orden desde las primeras vísperas
hasta la puesta del sol del domingo en que se celebrase la fiesta del Nombre
de María, concesión que fue acogida por la Orden con grandes muestras de
alegría, por tratarse de una especie de Jubileo de la Porciúncula,
el primero de este tipo que se obtenía entre los trinitarios.
Por otra parte, algunas nuevas Congregaciones religiosas, de marcada
espiritualidad mariana, dieron particular relieve a la fiesta del Nombre de
María, que pasó a sus calendarios propios.
Que sepamos, éste es el caso de la Sociedad de María (Padres
Maristas) fundada en 1816, y también de la otra Sociedad de María (Padres
Marianistas), fundada en 1817. Los
padres Maristas obtuvieron la concesión '"de celebrarla, con rito
doble de segunda clase, mediante decreta de la Sagrada
Congregación de Ritos, en fecha 9 de julio de 1847.
Uno de los hitos principales del pontificado de Pío X (1903-14) fue
la reforma del breviario, mediante la Divino afflatu, de 1 de
noviembre de 1911, piedra miliaria del modemo movimiento litúrgico. La base
y el objetivo de esta reforma fue la de solucionar el conflicto entre el
ciclo temporal y el de fiestas, con una atención especial a restablecer la
importancia intrínseca de los domingos, muchos de los cuales habían
quedado ocultos bajo la mole prepotente de las abundantísimas fiestas.
Como es obvio, éste es el caso de la fiesta del Nombre de María,
adjudicada al domingo infraoctava de la Natividad de la Virgen. A raíz de
la Divino afflatu, se reestructuraron algunas fiestas.
La del Nombre de María pasó así a situarse el 12 de septiembre
como fiesta fija. Resulta
interesante notar como después de siglo y media, triunfaba el principio
propuesto por aquella comisión litúrgica que reuniera Benedicto XIV en
1741 para la reforma del breviario, donde ya se detectaba el daño que
ocasionaba el preferir las fiestas a la institución fundamental del domingo
cristiano. En fin, la fiesta del Nombre de María sobreviviría en el Calendario general de la Iglesia, en su ubicación del 12 de septiembre, hasta la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II. En la declaración del Concilio que se puso como apéndice a la Constitución Sacrosanctum Concilium, firmada por el Papa el 4 de diciembre de 1963, ya se preveía la revisión del calendario universal. Pablo VI promulgaba el 14 de febrero de 1969 el nuevo Calendario mediante el motu proprio Mysterii Paschalis. Una de las fiestas que desaparecían era la del Nombre de María. El motivo principal nos lo da mons. Annibale Bugnini: "Nombre de María: se suprime, por estar incluida en la fiesta de su Natividad" 27. Efectivamente, como hemos visto, no sólo a nivel de sentido, sino también histórico, la fiesta del Nombre siempre había dependido de la fiesta de la Natividad, y con ella se funde, o mejor dicho, desaparece a favor de aquella que la había generado en la historia. 1.6 Epilogo histórico: EI Nombre de Maria, en la liturgia actual
Sin embargo, no todo estaba dicho aún.
La fiesta del Nombre de María había dejado honda huella en la
liturgia, en la historia de la Iglesia y en la espiritualidad del pueblo
cristiano. Muchas voces se
alzaron, pidiendo a la Santa Sede una rectificación de este extremo.
Y debieron ser voces poderosas y múltiples, ya que si bien quedó a
salvo la decisión tomada, en la segunda edición del Misal Romano de Pablo
VI se incluyó una misa, entre las votivas, propia del Nombre de María, con
una oracion colecta propia 28.
En fin, en la Collectio Missarum de beata Maria Virgine,
aprobada por Juan Pablo II y promulgada por la Congregación para el Culto
Divino el 15 de agosto de 1986, aparece, con el número 21, una misa propia
del Santo Nombre de la Bienaventurada Virgen María, tomada, casi en su
totalidad, del Proprium Missarum Societatis Mariae, con antífona de
entrada, oración colecta, oración sobre las ofrendas, prefacio (bajo el título
Santa María, templo de la gloria de Dios), antífona de comunión y
oración después de la comunión. El leccionario tiene seleccionadas
una primera lectura, salmo responsorial, aleluya y evangelio.
La fiesta del Nombre de María, como tal, y normalmente fijada en la
fecha del 12 de septiembre, se celebra en varias diócesis de Alemania,
Austria y Suiza 29, y se encuentra en los
calendarios propios de algunas órdenes y congregaciones religiosas, al
menos entre los Marianistas, y Maristas (como solemnidad), Escolapios (como
fiesta) y Trinitarios (como memoria obligatoria). Para finalizar, y dar una idea global de las fechas en que se ha celebrado la fiesta que nos ocupa, ponemos el siguiente cuadra que es un pequeño resumen de su historia:
2. APENDICE DOCUMENTAL
1 ARCHIVO SECRETO VATICANO, Segreteria di Stato, Spagna, vol. 64, ff. 688r-688v. Petrus misereatione Divina tituli sancte Prisce S.R.E.
Presbyter Cardinalis Deza, Dilecto nobis in Christo Joanni del POlO
Palomino, Canonico ecclesiae Conchen. in Domino, salutem. Sacellum seu
Capellam Sanctissimae Deigenitricis dicatam, annoque censu dotatam, in qua
magna devotione ac solemnitate, proprio etiam, ac peculiari officio festum
de Nomine eiusdem semper Virginis octavo eius Nativitatis celebrari solebat,
quoad ex decreto sacrosancti Concilii Tridentini atque iussu Pii quinti P.
M. vetus precandi vitus in melius et restitutus ex quo tempore dictum festum
sub una dumtaxat commemoratione hac tenus fuit celebratum. Qua propter
ennixe a nobis efflagitasti, ut supplices a sua sanctitate facultatem
impetraremus quo id festum rursum sub integro proprioque officio celebrari
posset. Nos vera partim nostra in beatissimam Virginem
devotione permoti, partim etiam tuis iustis ac piis votis satisfacere
cupientes, a sanctissimo in Christo Pape ac Domino nostro Domino Sixto
Divina Providentia Papa Quinto vive vocis oraculo super id nobis facto
facultatem obtinuimus ut dictum festum in XVII diem mensis septembris
translatam, duplici ac proprio officio ad novam precandi formam id supra,
accomodato deinceps in perpetuum utere istis celebrari quaeat. Quam nos
facultatem tenore presentium tibi, et iste ecclesie a sua Sanctitate
concessam largitumque declaramus et attestamur. Non obstantibus constitutionibusque Apostolicis
ceterisque quibuscumque. In
quorum fidem cum his litteris idem officium a sua Sanctitate approbatum ac
nostra manu subscritum et nostri sigilli appensione munitum ad vas
transmittimq. Dat. Rome in
edibus nostre solite residentie XVII mensis januarii anno Domini millessimo
quingentessimo octogessimo septima indictione XV Pontificatus vero eiusdem
S.D.N. PP. anno secundo. P.
Cardinalis Deza, De mandata eiusdem illustrissimi ac
reverendissimi Domini mei Cardinalis Jo. Dominicus florentinus= Postea prorsus eidem S.D.N. humiliter fuit supplicatum ut facultatem concederet quo supra scriptum officium de nomine Sanctissime Deigenitricis in tota Conchen. Dioces. die supra dicta recitari posset, quam facultatem sua Sanctitas benigne annuens, est elargita, in quorum & Dat. Rome in edibus nostris solite residentie die X mensis julii anno Domini Milessimo quingentessimo octogessimo octavo indictione prima Pontificatus eiusdem S.D. PP. Sixti V anno quarto. P. Cardinalis Deça. De mandato eiusdem illustrissimi ac reverendissimi domini mei Cardinalis Jo. Dominicus florentinus=
2 Nos Gaspar misereatione divina Tituli Sancte Crucis in Hierusalem, Presbyter Cardinalis Borgia nuncupati. Illustrissimus et excellentissimus Dominus Comes de Monterrey et de Fuentes, Regi Catholice Maiestatis pio obedientia prestanda ad S.D.N. Gregorium divina providentia PP. XV orator humiliter eidem sanctitati sue supplicaverit, officium peculiare et proprium de nomine Beatissime Virginis Marie quod ex concessione Sixti PP. V per vive vocis oraculum bo. me. Petro cardinali Deça in Conchensi civitati & diocesi, decima septima mensis septembris duplici ac proprio officio ad novam precandi formam indicto fuit, ad Toletanam civitatem et diocesim eius totam ad Provinciam que Castelle Ordinis SS. Trinitatis Redemptionis Captivorum eandem facultatem extendi in illis que perpetuo celebrari posse, prelibatus S.D.N. ita benigne annuit et concessit per vive vocis oraculum nobis super id, Tusculi sub die ultima maii factum: et sic declaramus et attestamur, in quorum fidem presentes manu nostra subscripsimus ac per infrascriptum secretarium nostrum subscribi sigillique nostri iussimus et fecimus impressione muniti. Dat. Rome in edibus nostre solite residentie ac die quinta junii anni 1622. G. Cardinalis Borgia. De mandata eiusdem illustrissimi ac reverendissimi Domini mei Cardinalis. Cornelius Pisanus=
3 Nos Ludovicus misereatione divina tituli Sancte Marie Traspontine, Presbyter Cardinalis Ludovisius nuncupatus de Sancte Romane Ecclesie Camerarius: fidem facimus atque attestamur, Sanctissimum in Christo Patrem et Dominum nostrum Dominum Gregorium, Divina Providentia PP. XV vive vocis oraculo nobis sub die quinta Januarii 1623 facto fratribus Trinitariis seu redemptionis captivorum, instantibus illustrissimis et excellentissimis DD. Comité & Comitissa de Monte Rey concessisse ut singulis diebus sabbatis cuiuslibet anni non impeditis, officio novem lectionum exceptis tamen sabbatis quadragessime & adventus possint in omnibus eorum monasteriis seu conventibus in Hispanie regnis & provintiis constitutis recitare sub rito semiduplici, peculiare eorum officium de Beata Virgine nuncupatum: quod ex concessione felicis recordationis Sixti PP. Quinti die 17 septembris recitari in Conchensi civitate & diocesi consueverat per vive vocis oraculum bone memorie Petro Cardinale Deça factum; et per eundem Sanctissimum Dominum nostrum extensum ad Toletanam civitatem ac diocesim & Provinciam Castelle per aliud simile vive vocis oraculum illustrissimo domino Cardinali Borgie factum. In quorum fidem presente manu nostra subscripsimus & per infrascriptum secretarium nostrum subscribi et sigillo nostro muniti iussimus. Datum Rome die septima ianuarii 1623. Ludovicus Cardinalis Ludovisius. Franciscus ingolus secretarius. Locus + sigilli=
4
5
La Signora Contessa di Monterei, fra le altre sue singolari qualità,
è dotata di
straordinaria devozione al nome sant.mo di Maria Vergine et giuntamente con
il Sg. Conte suo marito, fece supplicare et otenne da papa Gregorio XV di
felice memoria, la essecuzione per la celebrazione del ofizio del nome di
Maria alla Religione de' Trinitari per ogni sabato e per il Regno di
Castiglia come più
ampiamente potrà V. E.za raccogliere dal inclusa relazione.
Mi comandò sua eccelenza gia molte settimane sono che dovessi
supplicare V. E.za ad intercedere da Sua Santita
6
A Monsig. Nunzio. Madrid. Della grazia che fece la santa mema di Greggo XV a i PP. Trinitarii di poter recitare l'uffo del Ssmo. Nome di Maria ogni sabbato in tutto il Regno di Castiglia non è parso hora a Nro. Sig.re di doverne fare altra nuova essenzione mentre che la Sacra Cong.ne de Riti riferisce che degni rispetti non convien farla. Si compiacerà peró scusarmi la Sig.ra Contessa de Monterey se le mie supplicazioni e uffici con affetto interposti in riguardo della di lei sodisfazione non hanno sortito effetto conforme al suo desiderio, significatomi con una di V. E. dell 3 di novembre. Attenderò altre occasioni che S. E. mi porga di poterla servire, et a lei prego felicissimi avvenimenti. Roma 6 gennaro 1625.
7 J. J. BOURASSÉ, Summa Aurea de laudibus Beatissimae Virginis Mariae VII (Paris1866).
Clemens Papa X ad perpetuam rei memoriam. Praeclara charissimae in Christo filiae nostrae
Mariannae Hispaniarum reginae Catholicae in Deum pietas ac eximia, omnique
laudum praeconio digna erga gloriosissimam Virginem Deiparam Mariam devotio,
aliaeque Christianae virtutes singulari erga nos et hanc sanctam Sedem
observantiae et devotioni conjunctae, quibus bonorum omnium largitor
Altissimus eamdem Mariannam reginam multipliciter insignivit, promerentur ut
piis illius votis ad augendam in terris ejusdem beatissimae, atque
augustissimae Virginis coeli Reginae venerationem, tendentibus apostolicae
benignitatis assensum libentissime praebeamus. Cum itaque, sicut dilectus filius nobilis vir Petrus de
Aragonia dux Segorbiae et Cardonae regni Neapolis prorex, et charissimi in
Christo filii nostri Caroli Hispaniarum regis Catholici apud nos et Sedem
apostolicam orator ad praestandam nobis eiusdem Caroli regis nomine
obedientiam missus, pro parte praedictae Mariannae reginae nobis super
exponi fecit, eadem Marianna regina pro singulari sua erga sanctissimum
Mariae nomen pietate, ejus cultum ubique terrarum in dies propagari ac
proinde Officium de nomine ejusdem beatissimae Virginis Mariae cum
lectionibus et Officio in Toletana diocesi recitari solitis, quotannis 17
Septembris recitandum ad universum clerum, tam saecularem quam regularem
utriusque sexus per omnes provincias, regna, status, regiones et dominia
ubivis locorum dicta Carolo regi subjecta a nobis extendi summopere
desideret: Nos piis ipsius Mariannae reginae votis quantum cum
Domino possumus favorabiliter annuere cupientes, supplicationibus ejus
nomine nobis per memoratum Petrum ducem, proregem et oratorem super hoc
humiliter porrectis inclinati, petitam extensionem praedicti Officii de
nomine beatissimae Virginis Mariae quotannis die 17 Septembris recitandi
universo clero tam saeculari quam regulari utriusque sexus per omnes
provincias, regna, status, regiones et dominia memorato Carolo regi subjecta
praedicta auctoritate tenore praesentium perpetuo concedimus: decernentes
easdem praesentes litteras firmas, validas et efficaces exsistere et fore
suos que plenarios integros effectus sortiri et obtinere, ac illis ad quos
spectat et pro tempore quandocunque spectabit, et in omnibus et per omnia
plenissime suffragari. Sicque in praemissis per quoscumque judices ordinarios,
et delegatos etiam causarum Palatii apostolici auditores, ac S. R. E.
cardinales etiam de latere legatos et apostolicae Sedis praedicte nuntios,
sublata eis et eorum quolibet quavis aliter judicandi et interpretandi
facultate et auctoritate judicari et definiri debere, ac irritum et inane,
si secus super his a quoquam quavis auctoritate scienter vel ignoranter
contigerit attentari. Non
obstantibus... ... Datum Romae apud Sanctam Mariam Majorem, sub annulo Piscatoris, die 26 Januarii 1671, pontificatus nostri anno primo.
8 J. J. BOURASSÉ, Summa Aurea de laudibus Beatissimae Virginis Mariae VII (Paris 1866) 272-274. Clemens Papa X
ad perpetuam rei memoriam. Alias emanarunt a nobis ad supplicationem charissimae
in Christo filiae nostrae Mariannae Hispaniarum reginae Catholicae nobis per
dilectum filium nobilem virum Petrum de Aragonia ducem Segorbiae et Cardonae,
regni Neapolis prorregem, qui tunc munere oratoris ad praestandam nobis
charissimi in Christo filii nostri Caroli earumdem Hispaniarum regis
Catholici obedientiam apud nos et Sedem Apostolicam fungebatur, humiliter
porrectam litterae in simili forma Brevis tenoris, qui sequitur videlicet: (se incluye el texto del breve
Praeclara). Nunc autem ad augendam fidelium religionem et animarum
salutem coelestibus Ecclesiae thesauris pia charitate intenti, piisque
memoratae Mariannae reginae precibus nobis pro parte praedicti Petri ducis
et proregis humiliter porrectis uberiori paternae charitatis benignitate
annuentes, omnibus et singulis utriusque sexus Christifidelibus vere
poenitentibus et confessis, ac sacra communione refectis, qui Missae solemni
in quacumque Ecclesia provinciarum, regnorum, statuum, regionum et
dominiorum praedicto Carolo regi subjectorum praedictorum dicta die 17
septembr. Quotannis celebrandae interfuerint, et ibi pro Christianorum
principum concordia, haeresum exstirpatione, ac sanctae Matris Ecclesiae
exaltatione pias ad Deum preces effuderint, plenariam omnium peccatorum
suorum indulgentiam et remissionem misericorditer in Domino concedimus,
praesentibus perpetuis futuris temporibus valituris.
Caeterum... Datum Romae apud Sanctam Mariam Majorem, sub annulo Piscatoris die 7 octobris 1671, pontificatus nostri anno secundo.
9 Decretum
generale. Officium SS. Nominis B. Mariae Virginis. Cum Ssmus. Dominus noster Innocentius Papa XI per
universam Ecclesiam celebrari praeceperit Festum Ssmi Nominis B.M. V.
Dominica infra octavam Nativitatis eiusdem B. Mariae V., cum Officio et
Missa propriis sub ritu duplicis maioris: quod Festum iam ante ex indulto
Apostolico nonnullis in locis cum Indulgentiis pro christifidelibus Missae
solemni interessentibus die 17 septembris celebrabatur cum Officio et Missa
propriis, institum fuit a S. R. C. declarari: 1. An cessare debeat in
dictis locis tam Officium quam Festum Sanctissimi Nominis Mariae, iam ante a
Sede Apostolica approbatum, ita ut idem Festum dicta die 17 septembris cum
dicta Officio et Missa propriis non possit amplius celebrari? 2. An dictae indulgentiae
etiam censeantur cessare: an
vera intelligantur translatae ad dictam Dominicam infra octavam Nativitatis
Beatae Mariae Virginis? 3. An dictum Officium et
Missa de NomineB. Mariae Virginis pro dictis locis, aut Ordinibus
Regularibus, possint amplius reimprimi, ac illi post hac possint iisdem uti? Et S.R.C. respondit ad praedicta dubia ut infra,
videlicet: Ad 1. "Cessare debere". Ad 2. "Indulgentias
pariter cessare pro illo die, et pro translatione supplicandum esse
Sanctissimum". Ad 3. "Non licere". Et ita declaravit et servari mandavit. Die 17 Junii 1684.
10 ARCHIVO SAN CARLINO ALLE QUATTRO FONTANE (ROMA), Ms. 264, impreso s.f. Clemens Papa Duodecimus. Universis Christi fidelibus, praesentes litteras inspecturis, salutem & Apostolicam Benedictionem: Ad augendam fidelium Religionem, & animarum salutern, coelestibus Ecclesiae Thesauris pia charitati intenti, omnibus utriusque sexus Christi fidelibus, vere poenitentibus, et confessis, et Sacra Comunione refectis, qui aliquam ex Ecclesiis fratrum Ordinis Sanctissimae Trinitatis, Redemptionis Captivorum nuncupat. Ubicumque existentibus, Dominica infraoctavam nativitatis Beatae Mariae Virginis immaculatae, a primis vesperis usque ad occasum solis Dominicae huiusmodi, singulis annis devote visitaverint, & ibi pro Christianorum Principum concordia, heresum extirpatione, ac Sanctae Matris Ecclesiae exaltatione, pias preces effuderint, Plenariam omnium peccatorum suorum Indulgentiam, & remissionem misericorditer in Domino concedimus. Praesentibus ad septennium tantum valituris. Volumus autem, ut si pro impetratione, praesentatione, admissione, seu publicatione praesentium aliquid, vel minimum detur, aut sponte oblatum recipiatur, praesentes nullae sint utque praesentium Litterarum transumptis, seu exemplis, etiam impresis, manu alicuius Notarii publici subscriptis, & sigillo Personae in Ecclesiastica dignitate constitute munitis, eadem prorsus fides adhibeatur, quae adhiberetur ipsis praesentibus, si forent exhibitae, vel ostensae. Datum Romae apud Sanctam Mariam Maiorem sub annulo Piscatoris die decima Aprilis M.DCC.XXXVIII. Pontificatus Nostri Anno Octavo. C. Amatus Prosecretarius. Loco + Sigilli.
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